Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida

“No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. 
En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; 
si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. 
Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, 
volveré otra vez para llevarlos conmigo, 
a fin de que donde yo esté, estén también ustedes” 
(Evangelio según San Juan 14,1-3).







“No bastó a Dios indicarnos el camino por medio de su Hijo; quiso que Él mismo fuera el Camino, para que, bajo su dirección, tú caminaras por Él”. (SAN AGUSTÍN, Comentarios sobre el Salmo 109).


SANTO TOMÁS, en sus Comentarios al Santo Evangelio según San Juan en el Capítulo 14, expone:

“Si buscas por dónde ir, sigue a Cristo, porque es el Camino…
Por eso dice: Yo soy el Camino. Cosa que es fácil de entender, pues por Él tenemos acceso al Padre…, añade: La verdad y la Vida; con lo que es al mismo tiempo el camino y su término. El camino por su humanidad, el término por su divinidad. Y por eso dice como hombre: Yo soy el camino; y añade como Dios: la Verdad y la Vida. Expresiones con las que se designa convenientemente el término de este camino.
Dos son las cosas que el hombre principalmente desea: En primer lugar, el conocimiento de la verdad, que le es propio; y, en segundo lugar, la continuación de su ser, que es común en todas las cosas. Ahora bien, Cristo es el Camino para llegar al conocimiento de la Verdad, ya que Él mismo es la Verdad… Y es el Camino para llegar a la Vida, al mismo tiempo que Él mismo es la Vida.
Únete a Cristo, si quieres vivir seguro; es imposible que te desvíes, porque Él es el camino. Por esto, los que a Él se unen no van descaminados, sino que van por el camino recto. Tampoco pueden verse engañados, ya que Él es la Verdad y enseña la verdad completa, pues dice: Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para declarar, como testigo, en favor de la verdad. Tampoco pueden verse decepcionados, ya que Él es la Vida y Dador de Vida, tal como dice: Yo he venido para que tengan vida, y que la tengan en abundancia”.


“Así pues, porque asevera: «Para que donde estoy yo estéis también vosotros», ¿dónde van a estar, sino en Él?. Y, por esto, Él está también en sí mismo y, por eso, ellos estarán allí donde está también Él, esto es, en Él. Por tanto, Él en persona es la Vida eterna en que vamos a estar cuando nos haya tomado junto a sí, y esa Vida Eterna, cosa que es Él, está en Él de forma que también nosotros estemos donde está Él, esto es, en Él. En efecto, como el Padre tiene Vida en sí mismo y, evidentemente, la Vida que tiene no es otra cosa sino lo que es ese que la tiene, así dio al Hijo tener en sí mismo Vida, pues éste es en persona la misma Vida que tiene en sí mismo”. (SAN AGUSTÍN, Tratado sobre el Evangelio según San Juan 14).


“Cristo se ha hecho para nosotros Camino, y ¿podremos así perder la esperanza de llegar?. Este camino no puede tener fin, no se puede cortar, no lo pueden corroer la lluvia, ni los diluvios, ni puede ser asaltado por los ladrones. Camina seguro en Cristo, camina; no tropieces, no caigas, no mires atrás, no te detengas en el camino, no te apartes de Él. Con tal que cuides esto, habrás llegado. (SAN AGUSTÍN, Sermón 170, II).


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